Al pasar de las horas viene el olvido
sumerge en brumas las ondas de tu pelo,
tu sonrisa de ángel y veneno
se va... está huyendo
y trae el miedo a no volverte a recordar
a ya no saber de memoria la textura de tu boca.
Tu sangre baña mis heridas,
mas tu cuerpo ya no está aquí
tu presente y poderoso fantasma
está vagando siempre lejos; siempre cerca.
¡Ángel mío! caído por el sádico golpe del destino
materializado en una persona endemoniada
abierto tu pecho como alas de luciérnaga
que a fuerza de ser herido ha dejado de latir.
Me pregunto que habrás pensado, que habrás dicho
al abrazarte Hades con sus fríos brazos
cayendo en una espiral profunda de oscuridad sin final
desangrándote gota a gota en la nulidad.
¿Fué una oración tu última palabra?
¿Pensaste en ésta niña que dormía en casa?
la niña que esperaba para volverte a ver
para besar tu frente y hundirse en tus ojos tornasol.
Este final marchito, apresurado armagedón: me mata
actúo como hoy...igual que ayer
deseando que vuelvas a mí que vengas a mi puerta
a cubrirme el alma y el llanto con tus besos,
que tus blancas alas sean el firmamento
Que yo pueda olvidarme de estas imágenes
de las preguntas que me torturan
volver a andar... volver a sonreír contigo
mi dulce ángel guardian.
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