Me desgarras con las manos
y mis uñas se aferran a tu espalda.
Vemos los jirones de piel desnuda
retorcerse en la febril caída
a un vacío rojo y profundo
a una vorágine sensorial.
Un roce suave...apenas un toque
para desaparecer el caos y la moral.
La voz se quiebra en mil gritos
de ternura y de amor
no existen miradas vacías
ni falsas risas, ni incoherentes palabras
soy mas cierta, mas real cuando estoy contigo
esquivando tus labios de mi pecho
y tu ronca voz de mis oídos.
Es como saborear la calma entre tus brazos
tener la realidad en las manos y no temer
a tu lengua de la cuál fluye hermosa miel
y tu mirada enciende llamaradas en mí.
Las tinieblas nos envuelven en sus alas
arrastrando tras de sí un deseo taciturno
a una decolorada visión andante
del eco de una promesa hueca.
Y se apaga el fuego, sólo cenizas quedan
se apaga la luz metálica
se apagan el placer, el dolor y la calma
se acaba la noche...
quedan sólo trozos libertinos
escapándose de las sábanas.
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