jueves, 19 de julio de 2018

LLUVIA

Los días grises y lluviosos me recuerdan irremediablemente a tí. 

Tal vez porque en días así solíamos contemplar afuera la tormenta a salvo en nuestro refugio, en el porche de la casa. O quizás porque siempre que la nostalgia me invade me acuerdo de tí, de tus manos heladas y suaves, o de tus vivaces y expresivos ojos, o de tu boca dulce y bendita.. No puedo mentirte, hay veces que me entran unas ganas terribles de llorar por ya no poder volver a lo que tuvimos, por ese pequeño remanso de paz que perdimos mientras nuestras vidas continuaban su paso. 

Y es que no importa lo mucho que pasen los años, siempre te llevo conmigo; si existen las almas gemelas sé de cierto que tú eres la mía. 

No he encontrado a nadie que me entienda mejor, que sepa hacerme salir de mí misma igual a como haces tú. 

Alguien que puedo pasar meses in ver y que en cuanto vuelve es como si el tiempo nunca hubiera transcurrido, eres magia pura.

Me gusta pensar que tenemos algo que es solamente nuestro, nadie como tú puede leerme el corazón tan bien, nadie como tú para decir en voz alta mis pensamientos, nadie tan parecido y a la vez tan diametralmente opuesto. Sé igual a como lo supe el primer día que te amé, que te amo y que te amare hasta que el aliento de mis pulmones se termine y mi consciencia deje de existir, a veces fantaseando me imagino que te amaré incluso después de que todo desparezca y no haya nadie que recuerde nuestros nombres.