viernes, 21 de octubre de 2016

Desvaríos Insomnes




Solo soy una gota azulosa perdida en la inmensidad del mar,
ni más ni menos, inagotable...eterea...nada de nada
entre un millon, entre cualquier espuma marina
confundida en el oleaje... sin motivo, sin ira
sin rostro, sin mirada propia...y me clavo a la costa
y me voy pensando mientras piso tus huellas
Si tan sólo...me reflejara en tu mirada...
pisando conchas marinas, y aguijones plateados
los miedos nocturnos agazapandose sobre la playa
arrastrando coronas y salterios...retumban en mi cabeza
no de nuevo, no de nuevo... no otro naufragio..

FINAL


Alguna vez le dije que lo amaba...
y lo creía con el corazón en mano,
le soñaba interminables y largos días
para tocar su cabello y mirar aquellos ojos.

Hubo un tiempo en que pensé que duraría
en el que le apostaba al infinito ese segundo,
yo que pensaba en la eternidad de una promesa,
yo que entregué mi vida y alma enteras.

Muerdo el polvo con furia, muerdo mis venas,
ciega, muda... rota siento que lo odio,
en la soledad de mi almohada le asesino
le clavo mis lagrimas como puñales en el pecho
y le grito mi dolor hasta hacerlo trizas.

Besos que se pierden en el tiempo
que se deshacen como hielo al sol

Le ame... y ahora no tengo ya nada. 

Abuela


Y el mar envuelve 
con sus largos dedos de espuma
la tibia corriente vital.

Su cuerpo de agua, conchas y corales
se desliza dulcemente en la costa
color caramelo de la piel tostada.

Las libélulas nacen de gotas aguamarina 
  fecundadas por el olor a sal y arena,
maduradas al calor del sol y la luz
de la luna plateada y plañidera.
Y se van volando en círculos mágicos
convocando a quien sabe que fantasmas.

Aquella que partió a sembrar estrellas
al fondo del lecho marino
la dulce voz se funde con el rumor de las olas
la vida, el calor, la sonrisa y la palabra
El pensamiento y el amor duermen, 
bajo el canto de los barcos;
se transporta en cangrejos
me regala broches de estrellas.

Acaricia a sus descendientes al rodearlos
con remolinos de arena de playa.
Playa que la concibió y a la que vuelve ahora
con los brazos plenos y abiertos de par en par.

Cruzan el cielo augurando eternidad
esas cien mil libélulas tornasol.
Van anunciando a los ojos entornados
la verdad marítima y pura del corazón.

Esos cien mil pares de alas. son su séquito de doncellas
de la reina que es mi abuela, sus pies dorados y benditos
se posan con la suavidad de una pluma
en mis pensamientos en forma de la brisa plena de sal.

Y el mar...el inmenso y misterioso mar,
el mar, el azulado y majestuoso mar; 
las libélulas tejen sobre su piel
redes invisibles en las que puedo 
volver a hablar con ella. 

HUMO


De lo más recóndito de las mitologías
han forjado tu alma de ave fénix.
El creador tomó el polvo de las estrellas
y todas las arenas de miles de planetas
les puso un nombre...un alma especial,
sopló sobre tí hálito de vida y corazón.

Estás hecho de deseos y enigmas profundos
de aquellas respuestas que deseo y no veo,
eres la sinceridad que la humanidad reniega;
el fenómeno más extraño de este mundo
se va desenvolviendo si tú caminas.

Aquella sonrisa de caos, que esconde tantas cosas,
tu ojos de bohemio que se deslizan x mi ropa,
el humo es tu escencia: humo de estelar;
eres inapresable, más que absurda libertad.

Sé que sufres, lloras,que ríes y sientes
sé que hieres sin querer y amas.
Un ser apasionado formado de experiencias
sin embargo entre tu lengua aún hay ternura;
aún sabes como susurrar un: te amo.

Eres humo, niebla... eres soledad
de un segundo a otro lo eres todo
y al siguiente sólo hay vacío en tus brazos.

Escapas, te vas... no puedo retenerte tu esencia
porque no me perteneces nunca... y aún así aquí estamos.