Alguna vez le dije que lo amaba...
y lo creía con el corazón en mano,
le soñaba interminables y largos días
para tocar su cabello y mirar aquellos ojos.
Hubo un tiempo en que pensé que duraría
en el que le apostaba al infinito ese segundo,
yo que pensaba en la eternidad de una promesa,
yo que entregué mi vida y alma enteras.
Muerdo el polvo con furia, muerdo mis venas,
ciega, muda... rota siento que lo odio,
en la soledad de mi almohada le asesino
le clavo mis lagrimas como puñales en el pecho
y le grito mi dolor hasta hacerlo trizas.
Besos que se pierden en el tiempo
que se deshacen como hielo al sol
Le ame... y ahora no tengo ya nada.
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