PRIMERA PARTE
Quizás de haber sabido lo difícil que resultaría todo, habría pensado dos veces antes de lanzarse de lleno a la fatigosa tarea de explorar los laberintos.
Con gesto cansado, se talló los ojos; era más de medianoche, para variar había llorado nuevamente para recriminarse -inmediatamente después. su debilidad. El hastío era el plato del día...¿o era de la noche?. ¡Que importaba! en el fondo de su angustia y tribulación, entendía que, todo derivaba en dar solo un paso de fé a algo más grande a algo llamado REVOLUCIÓN.
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